 Cancún desde sus inicios
Por Lic. Francisco Verdades
Cancún es una isla que se localiza en el extremo norte de Quintana Roo, en la Península de Yucatán, a los 21 grados 09 minutos 40 segundos de latitud norte y 86 grados 50 minutos 01 segundos de longitud oeste.
La isla cuenta con 27 kilómetros de playa y posee un clima tropical cálido, con lluvias aisladas, sin variaciones extremas de temperatura.
Los estudios realizados en torno a ella dicen que de los 365 días del año, tenemos 243 días despejados.
Ahora bien, tal vez nos estemos preguntando cuándo y cómo nace la isla de Cancún.
Según un estudio del doctor Michael Brady, investigador norteamericano de la Universidad de Rice, Texas, publicado en 1978, la Laguna Nichupté formaba parte directa del mar, pero frente a la costa se fue formando una enorme duna, es decir una franja de arena, cuyos remates hoy conocemos como Punta Cancún y Punta Nizuc.
Gracias al método del carbón radioactivo hoy sabemos que esta extensa duna se formó hace alrededor de 5 mil años. Posteriormente, 3 mil 500 años después, se fueron formando las "brazos" de arena, conocidos científicamente como tombolos, que conectaron a esta enorme duna con la tierra firme, formando así el "7" de Cancún y dejando agua en su interior para crear lo que es actualmente la laguna Nichupté.
Es el mismo estudio del doctor Michael Brady quien nos dice que el mar estaba, por esa época, cinco metros abajo del nivel que se tiene en la actualidad.
Naturalmente todos los organismos marinos que vivían en esta área, ante la poca circulación de agua, fueron sustituidos por otro tipo de organismos.
Así fue como nació la isla de Cancún y su eterna acompañante la laguna Nichupté, que tiene una superficie de 4 mil 774 hectáreas.
Al interior de ella se ubican lagunas menores como la Laguna Bojórquez, la Laguna del Amor y el Río Inglés, que se caracterizan por tener numerosos cenotes sumergidos que aportan considerables cantidades de agua dulce al sistema.
La profundidad promedio, al interior de la Laguna Nichupté, va de 1.5 a 2 metros y muy rara vez excede de los 3.5 metros; de hecho. Por razones obvias, los lugares más profundos están localizados en los canales de comunicación con el mar:
Al norte está el Canal Cancún ó Canal Nichupté, y hacia el sur está el Canal Nizuc.
En estos dos puntos de salida hacia el mar existe un fondo irregular que puede variar entre 2 y 2.5 metros, y en ocasiones llegar hasta los 5 metros de profundidad.
La laguna Nichupté se encuentra bordeada por densos manglares que unen prácticamente la tierra firme con la Isla de Cancún.
Ahora bien, biológicamente la Nichupté se caracteriza por tener un fondo cubierto - más del 90 por ciento - por algas (Thalassia testudinum), y sólo las lagunas del Amor y del Río Inglés se hayan libres de esta planta.
¿DESDE CUÁNDO ESTÁ HABITADO CANCÚN?
Es muy frecuente caer en la idea de que Cancún era una isla desierta que nació a partir de 1970, con la puesta en marcha del primer Centro de Desarrollo Integralmente Planeado,lo cierto es que la historia de la zona es mucho más antigua que la ciudad y que el proyecto turístico que lo hizo mundialmente famoso.
La presencia humana en Cancún se remonta al año 200 antes de Cristo (en el Preclásico Tardío) cuando la isla estaba convertida en una estación temporal de viajeros y pescadores, y no es sino hasta el periodo que comprende del 1200 al 1500 después de Cristo (del Postclásico Tardío), cuando se tienen evidencias de por lo menos dos poblaciones establecidas en la isla de Cancún, que la arqueología contemporánea bautizó como "El Rey" y "San Miguelito".
El principal problema de salud que enfrentaron las familias prehispánicas de "El Rey" y "San Miguelito" no fue el ataque de los cocodrilos, como pudiera pensarse de una zona manglar, sino los millones de mosquitos y las enfermedades que se derivan de sus picaduras.
Como el dengue, la fiebre amarrilla o el paludismo, que encontraron lamentablemente éxito, especialmente entre los niños, como se ha podido comprobar en las excavaciones mortuorias.
Que no nos quepa la menor duda que las condiciones insalubres de la costa de Quintana Roo, hicieron de los mayas auténticos maestros de la supervivencia.
En la mayoría de los casos, la medicina herbolaria logró controlar muchas de las enfermedades de la selva pero, evidentemente, tanto "El Rey" como "San Miguelito" no escaparon a la triste historia de la despoblación, ocurrida en el siglo XVI, con la llegada de los españoles, y de paso sus enfermedades, como la viruela negra, de la que los mayas no tuvieron antídoto.
¿QUÉ SIGNIFICA LA PALABRA CANCÚN?
Los mayas bautizaban a sus poblaciones aludiendo a lo que más abundaba en la zona o a la característica geográfica más evidente de la región.
El problema es que los nombres originales mayas han llegado hasta nuestros días interpretados al castellano, y la mayor de las ocasiones - por no decir siempre - deformados por los conquistadores europeos, ante la imposibilidad de pronunciarlos correctamente; y ya no digamos escribirlo.
Por eso se concluye que "Cancún" es una palabra castellana cuya escritura y pronunciación en la lengua natural debió ser muy diferente.
Para el antropólogo Juan Ramón Bastarrachea Manzano, experto lingüista, autor de varias obras sobre el tema, el vocablo "Cancún" debió surgir de la palabra "Kaank´uun" cuyo significado, según su criterio, es "lugar de la serpiente de oro".
Los conocedores de la lengua maya coinciden en que mucho depende de la acentuación fonética para que el significado varíe: "Can" puede significar "amarillo", "cuatro" o "serpiente", y "Cun" o - según su pronunciación - puede ser "olla", "hechizo" o "nido".
La combinación de éstos nos ha dado varios significados: "Olla amarilla", "Olla de oro", "Cuatro conjuros", "Hechizo de serpiente", o "Nido de serpientes" por sólo citar algunos.
La versión más aceptada es la que lo relaciona con la serpiente, pues existen en la región por lo menos 46 especies de ellas, entre las cuales sobresalen las más venenosas: La cantil, la nauyaca (o cuatro narices), la cascabel y la coralillo.
Hay a quienes no les agrada que hoy día el nombre de la ciudad esté relacionada con la serpiente, sobre todo por la mala prensa que tiene en el Cristianismo: maldad, intriga, demonio, pero la serpiente es el símbolo de la medicina contemporánea y para los mayas del Postclásico tardío (de marcada ascendencia tolteca), la figura serpentina era una deidad.
El culto a Kukulcán o Quetzalcoalt (la "serpiente emplumada") puede verse en Chichén Itzá, la ciudad que tuvo el control político, económico y cultural de toda la península de Yucatán del año 600 al 1250 después de Cristo.
La imagen de la serpiente está presente en la cabeza de Ixchel, diosa de la luna y la fertilidad, símbolo de las islas de Cozumel e Isla Mujeres ¿Por qué no habría sido también de Cancún?
Las fauces de la serpiente pueden observarse - de igual forma - en los remates de las escalinatas de las ruinas del Meco, tal y como lo hicieron en la pirámide del Castillo, en Chichén Itzá.
El arqueólogo norteamericano doctor Anthony P. Andrews confirma la idea de que la Isla de Cancún debió ser un lugar sagrado para la gente del periodo Posclásico porque sólo se justifica la existencia de numerosos adoratorios a lo largo de la ínsula y hace referencia a la exploradora estadounidense Alice Dixon de Le Plongeon cuando reporta en 1879 la existencia de dos enormes cabezas de piedra en forma de serpiente en la entrada de un templo de los vestigios arqueológicos de "El Rey".
Al respecto, el doctor Andrews comenta: "Tal parece que las serpientes eran el icono (símbolo) principal de este sitio.
Esto también debió impresionar a los visitantes durante la época colonial, y por ello no debe sorprendernos que la isla haya sido llamada algo así como 'La isla de la serpiente encantada (o sagrada)', o 'La isla de la serpiente frecuentada', pues, además de las enormes cabezas que cita Alice Le Plongeon la forma alargada de la isla fácilmente podría evocar la imagen de una serpiente".
Para la arqueóloga Rocío González de la Mata, hubo un tiempo de cierto grado de decadencia estilística, para que con sus edificios, comparado con los grandes logros estéticos de la época Clásica.
La evolución de la sociedad maya propició el surgimiento de una nueva sociedad dominada por grupos militares y seglares. Como consecuencia de ello se desarrolló el comercio a gran escala.
La posición geográfica de la Isla Cancún le dio un papel preponderante en el intercambio comercial no sólo con puertos de la Península de Yucatán, sino también con sitios lejanos como Naco, en Honduras, y Xicalango, en la costa del Golfo de México.
Algunos productos como el cacao, el algodón, la miel y la sal se producían en la región y los pobladores los intercambiaban por objetos como la obsidiana o la piedra verde de las tierras altas del sur, que utilizaron como ofrendas a sus dioses.
Para Rocío González de la Mata, la isla de Cancún y sus alrededores estuvieron densamente poblados durante el periodo Postclásico. Pero a su juicio los mayas de este tiempo cometieron un grave error: se olvidaron de sus logros culturales y se dedicaron al comercio.
La lucha primero contra los españoles y la posterior aparición de piratas franceses, ingleses y holandeses, puso a los mayas en un predicamento, y la zona de Cancún, antes densamente poblada, se convirtió paulatinamente en lo que fue en sus inicios: una estación temporal de pescadores y viajeros.
La situación era obvia, el Nuevo Mundo estaba llenando de oro a la corona española y las demás potencias europeas no se iban a quedar cruzadas de brazos.
Por esto mares navegaron, en diferentes épocas, piratas y corsarios tan famosos como Pierre Sanfroy; Francois Le Clerc "Pie de palo"; Diego "El Mulato"; Jacobo Jackson; en un principio el Golfo de México era el lugar de las fechorías, y la costa de Quintana Roo el escondite ideal, pero muy pronto las poblaciones quintanarroenses también serían atacadas sin consideración alguna.
Lugares como Cozumel, Boca Iglesia, Balacar y Tihosuco sufrieron las incursiones piráticas del mismo modo que las poblaciones del Golfo.
Cozumel, Isla Mujeres y Cancún se convirtieron en guaridas de los maleantes, como fue el caso de los hermanos Pierre y Jean Lafitte, considerados los últimos piratas clásicos, cuya "madriguera" se hallaba precisamente en Punta Cancún.
Los hermanos Lafitte fueron mercenarios al servicio de España; al servicio de los insurgentes mexicanos; al servicio del libertador Simón Bolívar; al servicio de los norteamericanos contra los ingleses; y al servicio de los ingleses contra los norteamericanos.
Descubiertas sus triquiñuelas, Jean y Pierre Lafitte fueron expulsados en 1818 por el gobierno norteamericano, de la desembocadura del Mississippi, y no les quedó otra más que cambiar sus operaciones al Caribe.
Cometiendo fechorías y ocultándose en las islas de Quintana Roo, entre ellas Cancún, aprovechando la soledad de sus playas.
Hoy sabemos - gracias a documentos - que el día 30 de octubre de 1821, a las 10 de la noche, trece soldados de la guarnición de Nueva Málaga desembarcaron en Cancún, para enfrentar y capturar a los famosos piratas y a su banda de 22 rufianes, en un rancho a la orilla del mar, ubicado, como decíamos, en lo que hoy es Punta Cancún.
A fin de evitar los asaltos que venían haciendo los piratas, las autoridades españolas instalaron en Nueva Málaga, cerca de lo que hoy se conoce como Chiquilá (al noreste de Quintana Roo) una guarnición militar al mando del comandante Miguel Molas.
De acuerdo con Fidel Villanueva Madrid, cronista de Isla Mujeres, y experto en el tema de los piratas, fue Pierre Lafitte quien sorprendió a trabucazos a los soldados españoles, pero muy pronto fue superado y herido de muerte.
Tomando como base los dos informes del comandante Miguel Molas (de los días 4 y 13 de noviembre de 1821) se ha querido adaptar estos párrafos a un lenguaje contemporáneo con la idea de hacerlo más comprensible:
"...Cuando menos lo esperábamos gente armada salió a nuestro encuentro, disparando sobre nosotros. Un trabucazo me alcanzó, a pesar de haber sesgado el cuerpo, entrándome cuatro balas en la espalda y brazo izquierdo. Una parte del enemigo huyó al monte, mientras que la otra se embarcó precipitadamente, quedando cinco prisioneros, entre ellos Pierre Lafitte.
"Por los prisioneros supimos que el buque pirata se hallaba en isla Mujeres y acudimos ahí para exterminar completamente al enemigo. Desembarcamos en Isla Mujeres, y cuando estábamos en tierra apareció su buque.
Con cinco tiros, su cañón hizo temblar la playa diezmando a mi gente. Me quedé sólo con dos hombres y tuve que internarme al monte pero mis prisioneros quedaron en poder de los corsarios, incluyendo Pierre Lafitte..."
Mortalmente herido Pierre Lafitte es rescatado por su hermano quien bordea la costa de Yucatán en busca de ayuda médica hasta llegar a Dzilam en donde se presume que todavía llegó con vida entre el 8 y 9 de noviembre (nueve días después de la batalla) pero no resistió y su cuerpo fue sepultado en Dzilam, Yucatán, el 10 de noviembre de 1821.
Con la muerte de Pierre Lifitte y la huida de su hermano Jean, concluyó la época de la piratería clásica en México.
Ganadores de mil batallas, los hermanos Lafitte jamás imaginaron que tendrían en Cancún la noche más triste de su historia.
PRINCIPIOS DEL SIGLO XX
Entre 1847 y 1901 se llevaron a cabo 54 años de guerra entre los rebeldes mayas y el gobierno mestizo de Yucatán. Este conflicto, conocido como Guerra de Castas, provocó el éxodo de toda la gente que no tuviera origen maya, buscando refugio en las islas de Cozumel, Isla Mujeres, Holbox, y San Pedro, este último en el vecino Belice, pues de no hacerlo hubieran muerto bajo el filo del machete.
En estos 54 años de guerra, la isla de Cancún se mantuvo despoblada y no se tiene conocimiento de ocupación, ni por parte de los mayas, ni por parte de los mestizos yucatecos.
Para la segunda década del siglo XX, con el fin de la guerra, se desarrolla en toda la costa quintanarroense el cultivo de coco.
La isla de Cancún volvió a tener presencia humana a través de los encargados de los ranchos cocoteros que pertenecían a los comerciantes de Isla Mujeres.
Poco antes del fin de la guerra maya, en los alrededores de la isla de Cancún, lo que hoy es la zona urbana, también se crearon varios asentamientos hacia finales del siglo XIX y principios del XX. Poblaciones promovidas por la Compañía Colonizadora de la Costa Oriental de Yucatán, concesionaria de la explotación de maderas preciosas y cultivos diversos, y al término de ésta, la proliferación de campamentos chicleros bajo el auspicio del Banco de Londres y México.
De estas poblaciones se pueden citar por lo menos dos ejemplos: el rancho de San Buenaventura (por la actual plaza de toros) que colindaba con el cuerpo lagunar Nichupté, y la hacienda San José las Vegas (por el rumbo del ejido Alfredo V. Bonfil) de producción eminentemente tabacalera, con igual conexión a la laguna.
LOS INICIOS DEL TURISMO
A principios del siglo XX el Territorio Federal de Quintana Roo estaba convertido en una Siberia mexicana.
Por su lejanía, por el calor, por los peligros de la selva, por los millones de mosquitos y por el atraso que dejó la llamada Guerra de Castas, la palabra Quintana Roo significaba destierro. El lugar de los indeseables.
Pero en 1935 dos hombres iniciarían el cambio de imagen: el recién asumido presidente de México, General Lázaro Cárdenas designó como gobernador a un amigo suyo, el también General Rafael E. Melgar.
Cárdenas y Melgar empezaron a dotar de infraestructura a todo Quintana Roo porque vieron belleza en donde antes se veía miedo, porque vieron disfrute en donde antes se veía penurias y así, el "infierno" empezó a verse como "paraíso".
Se construyeron los dos primeros grandes hoteles de Quintana Roo, se contempló el desarrollo turístico de Tulum, se comunicó al territorio a través de líneas aéreas y creó una estructura marítima que abasteciera a las poblaciones costeras.
El gobierno socialista de Cárdenas fue otorgando mejores prestaciones y sueldos a los trabajadores, creó cooperativas, y fomentó la cultura y el nacionalismo en un territorio en el que la bandera mexicana era prácticamente ajena.
A mediados de los años 50's, Quintana Roo va desarrollando turismo casi imperceptible, hay esfuerzos aislados en Isla Mujeres y en Cozumel, y más adelante en Akumal. En los 50's se habla de proyectos que contemplan puertos de gran calado.
En 1954 el gobierno del presidente Adolfo Ruiz Cortines, a través del secretario de Comunicaciones, Carlos Lazo, inicia la carretera Valladolid-Puerto Juárez, a la postre de vital trascendencia pues con ella se conectó al norte de Quintana Roo con el resto del país. Antes de esta carretera las comunicaciones en Quintana Roo eran marítimas o aéreas.
Se dijo que se trataba un proyecto conocido como Circuito Caribe y del Golfo que interconectaría (a través de ferrys) a la costa mexicana con el norte de Cuba y la Florida. Su precursor, Carlos Lazo, falleció en un accidente aéreo el 5 de noviembre de 1955, y aunque los planes quedaron truncados, la primera parte de la carretera quedó muy avanzada y doce años más tarde sería fundamental para que el proyecto se desarrollara en Cancún.
JOSÉ LIMA, EL PRECURSOR
En 1953 el empresario y político José de Jesús Lima Gutiérrez, originario del estado de Jalisco, tomó la determinación de avecindarse Isla Mujeres.
Nunca dejó de pertenecer a la cúpula del poder; de hecho, gracias a sus contactos pudo iniciar obras sociales en beneficio de su nueva tierra adoptiva. Motivado por la belleza del lugar y la cordialidad de la gente, José Lima Gutiérrez empezó a manejar la posibilidad de detonar turísticamente esta zona bajo el nombre de "Costa Turquesa".
En 1961 los nexos políticos de Lima, habrían de ser fundamentales para el desarrollo de esta región. En ese año, el presidente de México, Adolfo López Mateos, creó el Consejo Nacional de Turismo y designó como titular al ex presidente mexicano, Miguel Alemán Valdés, hombre de probada experiencia no sólo como estadista sino por su destacada visión turística. A su vez, Miguel Alemán llamó a José Lima a integrarse a su equipo de trabajo.
Para junio de 1962 Lima Gutiérrez organizó en Mérida, Yucatán el Congreso Regional Turístico en donde por primera vez se habló del turismo, no sólo como captador de divisas sino también como generador de empleos, sobre todo en esa época en la que las opciones tanto agrícolas como pesqueras estaban cerradas.
Encima de que las conclusiones del congreso fueron de alto beneficio, Lima sugirió a Miguel Alemán que "echara un vistazo" a la costa que Isla Mujeres tenía enfrente, es decir, una isla conocida como Cancún, y a bordo de un helicóptero, algunos consejeros y el subsecretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, la comitiva sobrevoló la zona y todos quedaron maravillados por la hermosura del paisaje. Miguel Alemán comentó a los demás pasajeros que "ahí se podría desarrollar un gran centro turístico".
De regreso a la Ciudad de México, Miguel Alemán informó al presidente Adolfo López Mateos de lo que había visto y le "vendió" la idea de desarrollar un gran proyecto.
Naturalmente la opinión del ex presidente mexicano era de tomarse en cuenta y de inmediato se giraron instrucciones al Banco de México para realizar los estudios necesarios y determinar la viabilidad y costo del proyecto.
Hasta el momento se desconoce qué fue lo que retrasó tantos años esos estudios. Finalizó el gobierno de Adolfo López Mateos e inicio el de Gustavo Díaz Ordaz, pero el inquieto José Lima estaba dispuesto a demostrar su propia viabilidad y en 1968 se dio a la tarea de construir en la isla de Cancún una casa de verano. Hoy en día esta acción hubiera resultado común, pero NO en 1968 cuando no había mayor desarrollo humano que unas cuantas palapas habitadas por los encargados de las plantaciones de coco que se cultivaban en la franja de Cancún.
Apoyándose de sus propios recursos, Lima y sus hombres, trajeron por barco todo el material con el que habría de construirse la Casa Maya, una preciosa edificación de madera fina, con piedra y techo de palapa, montada sobre una duna desde la cual se podía admirar el paisaje virginal de Cancún.
Presidentes, artistas, intelectuales; en fin, las personalidades más destacadas de la época se hospedaron en esta Casa Maya que en 1970 Lima vendió al Banco de México para recibir ahí a sus huéspedes distinguidos.
En tanto en la capital del país, a dos mil kilómetros de distancia, los estudios económicos del Banco de México por fin concluían con una excelente noticia para la zona: todas las condiciones estaban dadas para que en Cancún se desarrollara el primer "Centro de Desarrollo Integralmente Planeado".
Los estudios concluyeron en 1968 durante la administración del presidente Gustavo Díaz Ordaz, pero finalmente no fue sino hasta 1970 cuando el presidente en turno, Luis Echeverría Alvarez dio el "banderazo" de salida.
Luis Echeverría era aquel subsecretario de Gobernación que en 1962 sobrevoló la zona a bordo de un helicóptero, y mejor aún, Echeverría era concuño del famoso José Lima Gutiérrez: Cancún ya iba tomando forma.
CANCÚN, PROYECTO DE GOBIERNO
En 1969 el gobierno federal ya tenía claro que debía realizar Cancún y para darle certeza financiera creó el Fondo de Infraestructura Turística (Infratur) hoy conocido como Fonatur.
Infratur era un fidecomiso administrado por el Banco de México y a quien se le dio la responsabilidad de pasar del proyecto a las obras.
Hacia enero de 1970 llegaría a Cancún el ingeniero Daniel Ortiz Caso quien con la ayuda de la población campesina realizó las primeras brechas de que se tiene conocimiento.
De manera muy temprana; casi inmediata, Cancún empezó a generar empleos pero, por otro lado, a pesar de ya contaba con la "bendición" del Gobierno de México debía ganarse la confianza del Banco Interamericano de Desarrollo que no es que dudara del proyecto, simplemente que no había ningún otro antecedente mundial y por ello se veía muy arriesgado.
Una vez salvado el escollo económico, se sabía que el éxito del naciente destino radicaría no sólo en ofrecer sol y mar como lo hacían los demás sitios del Caribe.
Cancún estaba en el corazón mismo de la antigua civilización maya, rodeado de vestigios arqueológicos y con un legado histórico impresionante que debía capitalizarse. Cancún tenía lo que los demás no: historia.
Las intenciones de vender un destino lleno de cultura maya y de aspecto caribeño fueron, desde el principio, muy obvias.
De entrada no se llamó Costa Turquesa como lo marcaba el antiguo proyecto de Lima sino "Can Cún", respetando la toponimia del lugar.
Su primer aeropuerto fue construido sobre una antigua aeropista de explotación chiclera, utilizada durante las obras de la carretera Valladolid-Puerto Juárez, y sus instalaciones: torre de control, sala de espera y demás, fueron intencionalmente diseñados bajo el estilo caribeño de las palapas.
Lo mismo ocurrió en el centro histórico de Cancún, conocido como Parque de las Palapas, en el que también se utilizó el mismo concepto de paisaje autóctono, además, claro está, de la primera playa pública con restaurante (Playa Chac Mool) naturalmente de palapas, y como estandarte un monolito maya elaborado por artesanos contemporáneos.
Las principales avenidas fueron bautizadas con nombres mayas, comenzando por el bulevar Kukulcán, la principal arteria de la zona hotelera.
En el resto de la ciudad las cosas no variaron: Tulum, Cobá, Chichén Itzá, Bonampak, Labná, Kabah, Yaxchilán, Tankah, Palenque, Nichupté y Uxmal, fueron algunos de los nombres que recibieron las calles.
De acuerdo con el Plan Maestro, el Proyecto Cancún se desarrolló sobre una superficie aproximada de 12 mil 700 hectáreas: 2 mil 258 corresponden a la zona turística, 3 mil 699 a la zona urbana, mil 919 a zonas de conservación y 4 mil 824 a zonas lacustres, lagunas y esteros.
En los primeros dos años de su historia, lo difícil para Cancún no fue conseguir habitantes -que llegaron de sobra- sino inversionistas.
El proyecto era tan novedoso que nadie deseaba arriesgar su capital, ni los empresarios locales, ni los regionales, tampoco los nacionales y mucho menos los internacionales. La búsqueda de inversionistas fue incesante, incluso con promociones muy atractivas pero el simple hecho de tratarse de una ciudad "sacada" de la selva, más que un proyecto viable sonaba a una idea romántica.
Como el tiempo pasaba sin posibilidades de éxito, el gobierno mexicano decidió que fueran sus propios organismos descentralizados los primeros inversionistas, o en su defecto proteger y financiar a más no poder a los osados empresarios, fueran del tamaño que fueren, pues a nadie le interesaba más que el proyecto Cancún resultara un éxito que al gobierno mismo.
Los primeros vuelos comerciales empezaron a llegar a Cancún (en 1973) por conducto de Aeroméxico, y un año más tarde haría lo propio Mexicana de Aviación cuyo dueño, en principio, diría que sus aviones jamás aterrizarían en Cancún, pero el inusitado éxito del naciente destino le haría cambiar de opinión.
En marzo de 1975 el presidente Luis Echeverría Álvarez inauguró oficialmente el modernísimo aeropuerto internacional de la ciudad de Cancún.
LA LEGIÓN EXTRANJERA
Por lo que hace a la industria hotelera, fue en septiembre de 1974 cuando el hotel Playa Blanca abrió sus operaciones y detrás de ellos seguirían otros hoteles hasta sumar los casi 30 mil habitaciones que Cancún tiene en 150 hoteles, hoy día.
Como dato curioso resalta el hecho de que la mayoría de los gerentes de los hoteles pioneros (en la zona de playas) eran extranjeros, o de apellidos de origen extranjero, quedando de manifiesto la internacionalización del destino:
De 1974 a 1984 estos eran los hombres que guiaban a la hotelería cancunense: hotel Playa Blanca, Dino Cardella (italiano); hotel Villas Tacul, Ignacio Werner (mexicano de apellido alemán); hotel Cancún Caribe, Worren Brougly (alemán); hotel Camino Real, Ernesto Barberi (mexicano de apellido italiano); hotel Presidente, Cristian Osner (alemán); Hotel Sheraton, Tomás Meldenson (argentino); hotel Calinda, Gundi Weber (alemana); Villas del Crea, Darío Pozzi (italiano); hotel Aristos, Guido Cappellesso (italiano) y finalmente hotel Exelaris Regency, Giovanni Ronghi (italiano).
Seguramente este detalle de internacionalización motivó a los creadores de Cancún a designar (en 1975) al municipio al cual pertenece, con el nombre de Benito Juárez. Históricamente Juárez es el más célebre político mexicano, de manera que colocar su nombre a la jurisdicción municipal acallaba las voces críticas que aseguraban que Cancún era lo más parecido al extranjero.
Cancún, por cierto, tendría su primer gobierno municipal a partir del 10 de abril de 1975, cuando Alfonso Alarcón Morali, antes encargado del desarrollo de la ciudad, por parte de Fonatur, asumió la alcaldía prácticamente sin ningún competidor y con un incipiente padrón electoral.
Y otro dato curioso, cuando Cancún tuvo a su primer Cabildo no existía no tenía palacio municipal, de manera que las oficinas tuvieron que instalarse en un hotel (el hotel El Parador) durante ocho meses, en tanto se construía el inmueble oficial.
LOS GRANDES ACONTECIMIENTOS
En sus escasos 39 años (de 1970 a la fecha), Cancún ha sido sede de grandes acontecimientos lo mismo para bien que para mal:
En octubre de 1981 reunió a 22 mandatarios de los países más pobres y más ricos del planeta en lo que se conoció, a secas, como la "Reunión Cumbre Norte Sur".
En 1988 sufrió los estragos del huracán Gilberto y un año después se realizaría aquí el certamen Miss Universo precisamente con la idea de recuperar la imagen del destino.
Los reflectores económicos del mundo entero han estado aquí en un par de ocasiones: primero durante el Foro Económico de Davós (los días 26 y 27 de febrero de 2001), y posteriormente durante la V Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio (celebrada del 10 al 14 de septiembre de 2003).
El viernes 21 de octubre de 2005, la ciudad de Cancún es atacada durante 48 horas por el huracán "Wilma", que trae vientos de 270 kilómetros y ráfagas hasta de 345 kilómetros. El "Wilma" es un huracán categoría 5, el número 21 de la temporada del Atlántico.
Parece tratarse de un huracán perverso, pues juguetea con el litoral quintanarroense desplazándose, incluso, hasta en cinco kilómetros por hora.
No hay punto de comparación entre "Gilberto" y "Wilma", el primero tocó y abandonó la península de Yucatán en 13 horas, mientras que Wilma lo hizo en 48. Con el apoyo de todo el país, Cancún logra ponerse de pie.
Cancún es hoy un modelo a imitar, así lo sitúa el Banco Mundial como uno de los ejemplos más relevantes de desarrollos integrales.
Su aeropuerto internacional es el segundo más importante de México al manejar -entre arribos y salidas - casi 8 millones de pasajeros al año.
Operan en él 47 líneas aéreas. Y actualmente se está construyendo la segunda pista.
Para darnos una idea de la importancia que tiene Cancún para México.
Baste decir que el destino genera, por si sólo, el 20 por ciento del total de los ingresos vía por concepto de captación de turistas.
Cancún, puede decirse con satisfacción ha cumplido y con creces el objetivo para el que fue creado. Cancún sigue siendo el modelo a seguir.
Porque hoy por hoy, Cancún continúa siendo el invento mexicano más exitoso.
Lic. Francisco Verdades
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